Análisis por Darío Lopérfido
La situación en Venezuela ha tomado un giro estrambótico, impensable hace unos meses. Luego de la cinematográfica captura de Nicolás Maduro, todo hacía pensar que la oposición democrática iba a tener un rol destacado en la transición. Sin embargo, el modelo que está funcionando es el de los EEUU que manda y los chavistas obedecen, un país manejado por control remoto.
Esta situación tiene un peligro evidente, y es que se estire en el tiempo. A EEUU le conviene porque dispone del petróleo venezolano, y a los chavistas les conviene porque siguen en el gobierno y evitan la segura prisión después de muchos años de violaciones a los derechos humanos y de corrupción desatada.
Uno puede entender que un nuevo gobierno sería débil y sufriría todo tipo de sabotajes. El chavismo tiene gente en toda la administración y defenderían sus negocios. Venezuela está llena de narcos, terroristas islámicos y delincuentes amparados por los chavistas que harían la vida imposible al nuevo gobierno. Hay que desarmarlos y echarlos del país, y Venezuela tiene un ejército enorme lleno de chavistas que están muy interesados en conservar influencia y negocios.
La cuestión es que EEUU no se está ocupando de la necesaria limpieza política: solo se ocupan del petróleo y de la liberación de algunos presos políticos reclamados por la comunidad internacional. El chavismo sigue manejando la gestión diaria, gobiernos provinciales y, sobre todo, la justicia.
El peligro es que esta situación le conviene a ambos. A EEUU lo convierte en el jugador más importante en el mundo del petróleo, ya que decide a quién le vende y a quién no. A los chavistas les conviene que nada cambie para no ir a prisión. Cuando algo conviene a ambas partes, suele perdurar en el tiempo.
La gestualidad de Trump va en ese sentido. Se deshace en elogios a la delincuente Delcy Rodríguez y trata con corrección y frialdad a María Corina Machado. Trump es una persona con un ego enorme y tener a un gobierno de otro país manejado por él lo debe llenar de alegría. Tiene a todos los villanos a sus órdenes. El tema es que hay 8 millones de venezolanos en el exilio, este gobierno está acusado de trabajar con el narco y los jerarcas han robado muchísimo. Entregar a Maduro no puede ser la única concesión que haga la mafia que sometió a un país por años. La política debe contemplar las cuestiones morales, además del pragmatismo. Por un lado, está la comprensión de un momento difícil y, por el otro, es inmoral reciclar delincuentes que han usurpado el poder y han matado y torturado ciudadanos.__IP__
Venezuela tiene un gobierno legítimo salido de elecciones que el chavismo robó. EEUU debe manifestarse en ese sentido. De ese modo se entenderían los pasos actuales. Como no lo hacen, todos pensamos que están cómodos con esta situación. La campaña y el triunfo de Edmundo González y María Corina llenó de alegría e ilusión a todos los que defendemos la libertad. En ese momento, el régimen profundizó la represión. No puede salirse con la suya esta gente.


