Opinión por Antonio D’Eramo
Donald Trump acusa a Nicolás Maduro de capo narco del cartel de Los Soles sin embargo no se trata de una organización criminal sino de una práctica corrupta destinada a sostener en el poder al régimen bolivariano.
Nunca una mafia recibió una advertencia tan dura de un Estado nacional como la que recibió la organización bolivariana venezolana de parte de los Estados Unidos.
Se llevaron detenidos a su capo, Nicolás Maduro y a su esposa, y sus caporegime que quedaron varados en Caracas preguntándose qué pasó, solo atinan a hablar de nacionalismo e intentan protestas en organizaciones mundiales en búsqueda de una Justicia que nunca ofrecieron a sus propios ciudadanos.
Donald Trump acusa a Nicolás Maduro de narcotraficante. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi afirma que Maduro ha sido imputado en el Distrito Sur de Nueva York por delitos relacionados con drogas y armas y que «se enfrentará a toda la ira de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en los tribunales estadounidenses”.
Se lo señala como jefe del cártel de los Soles. Pero ¿es Nicolás Maduro, el jefe de un cartel a lo Pablo Escobar en Medellín?
Si se considera que un cártel es una organización criminal que se dedica al tráfico ilegal, sobre todo de drogas o armas y actúa como una empresa clandestina con líderes, mandos intermedios y grupos encargados de tareas concretas que controla zonas, rutas y mercados a través de la intimidación, la corrupción y la fuerza, no parece ser la acusación precisa contra Nicolás Maduro.
Además, un cártel se organiza con una estructura estable. Sus jefes deciden la estrategia y distribuyen funciones con precisión. Unos manejan la producción, otros aseguran el transporte y otros vigilan las finanzas.
Ahora bien, la información que circula en Venezuela es más sencilla pero no por ello menos alarmante.
El denominado cartel de los Soles, más que una organización de narcotráfico es una metodología. Se trata de una práctica extendida de corrupción que tiene su epicentro dentro de las fuerzas armadas bolivarianas. Ante la imposibilidad de sostener salarios dignos el gobierno de Maduro se aseguró la lealtad militar permitiendo que oficiales y funcionarios se enriquezcan mediante sobornos de narcotraficantes o incluso participando directamente en el negocio.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, en esa estructura de poder, Diosdado Cabello, actual ministro de relaciones exteriores, es una figura clave dentro del régimen que se encuentra en el poder desde el minuto 1 porque junto a Hugo Chávez participó del intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1992.
Desde luego, no es el único de la nomenclatura bolivariana que maneja los hilos y el destino de la nación caribeña sirviéndose de las actividades ilícitas de los verdaderos patrones del narcotráfico como el cartel de Sinaloa.
Uno de los rastros más conocidos por la inteligencia y la política argentina es la ex embajadora en Buenos Aires de Venezuela, Stella Lugo Betancourt de Montilla


