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jueves, mayo 28, 2026
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¿Siempre tuvieron las persianas bajas y ahora piden apertura?




Qué pasó en el local partidario justicialista de calle Roca. Banderas tiradas y ahora cintas de clausurado.

NEUQUÉN (ED) — El PJ neuquino se las ingenió nuevamente para salir en las noticias, al borde de las policiales, ahora amaneció con cintas de “peligro” en su histórica sede de calle Roca. Con la interna a flor de piel, hay que volver un poco para atrás para entender tantas tragedias.

El kirchnerismo neuquino supo ser un espacio que durante años se manejó con verticalismo extremo y lapicera. Es el mismo que hoy jugando de actor de reparto (casi extra) se muestra fracturado y envuelto en internas incómodas, con pedidos de expulsiones y desafiliaciones.

La sede partidaria vallada reafirma el derrumbe de un modelo de conducción que durante años encabezó el ex senador Oscar Parrilli. A quien lo responsabilizan de manejar el partido “a dedo”, y con ello también de los fracasos.

La discusión de fondo hoy gira alrededor de las desafiliaciones impulsadas desde los que perdieron la conducción del partido y cascotean el rancho desde afuera. Cuestionan a quienes participaron en otros espacios políticos, como el caso del Turco José Asaad El argumento del parrillismo es que no se puede competir por afuera y seguir perteneciendo. Sin embargo, puertas adentro del justicialismo recuerdan que durante años las reglas nunca fueron iguales para todos.

En el peronismo neuquino todavía resuena una vieja cuenta pendiente el diputado Darío Martínez. Aunque este último logró construir volumen propio, jamás pudo convertirse en candidato a gobernador. Para algunos Parrilli “siempre lo pisó”.

Durante la hegemonía kirchnerista, todo pasaba por el escritorio de Cristina. Parrilli viajaba a Buenos Aires, hablaba con la jefa y luego a la misma velocidad que se imprimían billetes, salían los nombres.

Delivery de choripán
Dicen que la imposición de Ramón Rioseco como figura central del espacio provincial (a la que los números no acompañaron nunca) vino en esos envases reciclables.

El parrillismo construyó un esquema cerrado, sin renovación y con escasa construcción territorial propia. Ni siquiera los intentos familiares de consolidar poder político terminaron dando resultados.

Paradójicamente, quienes durante años mantuvieron el partido con “las persianas bajas” ahora hablan de persecución y falta de apertura, lamentó una fuente parte de la interna. Eso sí promete más fuego.

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