Con temperaturas extremas, la situación se volvió insostenible y los vecinos salieron a la calle a protestar. La Coope otra vez se excusó con un comunicado.
PLOTTIER (ED). — La segunda ciudad más grande de la provincia, volvió a quedar a oscuras en diversos sectores y la paciencia de los vecinos también se apagó. Los reiterados cortes de energía eléctrica que se repiten, un problema histórico que atraviesa a la ciudad desde hace años, terminaron anoche un cacerolazo y bocinazos frente a la casa del intendente Luis Bertolini.
La postal expuso dos ausencias: la de la luz y la de una gestión municipal que, para muchos vecinos, llega siempre tarde.
Rocío Vadilla, un damnificada de barrio Las Lilas reclamó que “hace meses sufrimos cortes sin previo aviso. Desde diciembre se corta tres o cuatro veces por semana”, señaló. En su sector, la energía se fue ayer cerca de las 20 y recién volvió pasadas las 22.30. En otros barrios, hubo familias que estuvieron hasta tres días sin servicio.
Cuando se corta la luz, también se corta el agua porque las bombas no funcionan, y en algunos barrios directamente quedan incomunicados. “La antena dura 15 minutos con batería. Después no tenemos señal, no tenemos nada”, explicó Vadilla.
En pleno verano, con temperaturas extremas, la situación se volvió insostenible y los vecinos salieron a la calle.
La repetición de los cortes en distintos alimentadores es frecuente. Ahora el problema fue en el número 4, que abastece desde la Cooperativa Obrera hasta China Muerta, recorre unos 100 kilómetros y soporta una carga excesiva. Cada vez que sale de servicio, media Plottier queda sin luz. La explicación que reciben algunos vecinos es siempre la misma: caída de álamos —responsabilidad municipal— y fusibles quemados. Pero todo sigue igual.
Vecinos cansados, de distintos barrios entre ellos China Muerta, Colonia San Francisco, se autoconvocaron anoche frente a la Cooperativa de Servicios Públicos. Como el edificio estaba cerrado, la protesta se trasladó a la casa del intendente. Tras más de una hora, tres móviles policiales y bocinazos, Bertolini salió a dar la cara, pero solo recibió a un representante por barrio y prometió gestionar una reunión con autoridades de la cooperativa.
Horas más tarde, la cooperativa difundió un comunicado intentando bajarle el tono al conflicto. Atribuyó los cortes a la ola de calor “excepcional”, pidió disculpas y solicitó a los vecinos reducir el consumo en horas pico, entre las 13 y las 18. Habló de inversiones que no se ven y quizás a los vecinos sin luz tampoco les llegó el mensaje.
“Plottier ya está cansado, ya no aguanta más”, resumió Vadilla que anticipó un nuevo cacerolazo frente a la cooperativa, esta vez a plena luz del día, para exigir explicaciones y soluciones concretas.
La ciudad que creció sin que los servicios acompañen y la gestión municipal todavía tiene saldos en rojo.



